El pasado sábado 11 de abril, nuestra Fundación organizó una actividad especial dedicada a 27 niños y niñas, gracias a la valiosa colaboración de la ONG Coloria.
En Fundación Reimpulsa Vidas, nuestra misión es acompañar a las familias hacia la autonomía y un futuro digno. Creemos firmemente que para construir un futuro sólido no basta con responder a las necesidades primarias, es vital despertar la imaginación de los niños, ofreciéndoles herramientas para que visualicen un mundo lleno de posibilidades.
Un viaje a través de los sentidos
La mañana comenzó con una atmósfera que nos hizo sentir a todos "en casa". Los voluntarios de Coloria, expertos en fortalecer la infancia a través de la creatividad, guiaron a las familias en un proceso de creación colectiva. En lugar de ser meros espectadores, los niños se convirtieron en los narradores y, de forma coral, levantaban las manos y compartían ideas, decidiendo juntos por dónde iba el hilo de la historia. A través de una experiencia de imaginación sensorial, los participantes tuvieron la oportunidad de oler aromas, dejando que los olores despertaran recuerdos y sensaciones que servían de brújula para decidir hacia dónde debía avanzar la trama.
Ese viaje continuó a través del tacto, explorando el interior de un saquito donde, a ciegas, iban descubriendo personajes, elementos del escenario y pequeños objetos. Cada pieza que salía de ese saco era un nuevo hilo que se sumaba al tejido de la historia, obligando a la mente a imaginar rostros, lugares y situaciones antes incluso de que los ojos pudieran verlos. Para dar forma a esas ideas, utilizaron también cartas de personajes y colores que servían para dar vida y matices a los giros narrativos. De esta manera, entrelazamos los hilos de una "historia infinita", un relato colectivo nacido de la fantasía y de los detalles aportados por cada participante, donde cada elemento sensorial se convertía en una oportunidad para decidir, juntos, el siguiente paso de la aventura.
El derecho a imaginar nuestro propio final
El momento central del evento reflejó la filosofía distintiva de Coloria: el poder de los relatos sin final. En esta etapa, los voluntarios narraron el inicio de una historia y a partir de ese punto de suspensión, la responsabilidad de imaginar el desenlace quedó en las manos de nuestros niños, que desde oyentes se convirtieron en protagonistas.
Tras recibir este testigo narrativo, el grupo se distribuyó en varias mesas de trabajo donde la fantasía tomó una forma tangible. Allí, cada uno eligió su propio lenguaje: algunos eligieron la palabra escrita para redactar el cierre, mientras que otros utilizaron el dibujo para plasmar su visión en una explosión de colores. Al dejar la historia abierta y permitirles concluirla por sí mismos, les transmitimos un mensaje esencial: que, en la vida, al igual que en ese cuento, ellos tienen la capacidad y la autonomía para escribir su propio final.
La imaginación: Una facultad en riesgo
Vivimos en un momento histórico marcado por la saturación de estímulos externos y la inmediatez de las pantallas, una inercia que está desplazando nuestra capacidad de introspección. Hoy, más que nunca, la imaginación se ha convertido en una herramienta de libertad. En un mundo que nos entrega las imágenes ya fabricadas y los relatos cerrados, invitar a un niño a mirar hacia dentro es enseñarles una herramienta necesaria.
Para recuperar esta facultad, es necesario reivindicar el valor del aburrimiento. En la actualidad, tendemos a llenar cada segundo de vacío con un dispositivo móvil, impidiendo que la mente divague y cree sus propios mundos. Sin embargo, como señalaba el filósofo Bertrand Russell, “la capacidad de soportar el aburrimiento es vital para una vida feliz”. Solo cuando permitimos que el silencio y la pausa existan, el cerebro activa su red neuronal por defecto, el lugar donde realmente nacen las ideas originales y la empatía.
Tener la actitud de detenerse y "no hacer nada" no es una pérdida de tiempo, es una necesidad vital. Al rescatar ese espacio, le damos a la infancia la oportunidad de desarrollar una mente más resiliente y menos dependiente de los estímulos ajenos. En la Fundación Reimpulsa Vidas creemos que proteger este derecho es fundamental: quien es capaz de habitar su propio silencio y aburrimiento sin miedo, desarrolla la seguridad necesaria para imaginar, proyectar y, finalmente, construir su propio futuro.
Un compromiso con el futuro
Ver a nuestros niños recordar a los adultos la importancia de imaginar fue la parte más emocionante de la jornada. Vivir este encuentro conjunto, nos recuerda que, cuando unimos fuerzas, no solo ofrecemos asistencia, sino las facultades críticas para visualizar y construir una vida digna.
Un agradecimiento especial a la ONG Coloria por su dedicación y a todas las familias de Reimpulsa Vidas. Juntos, seguimos trabajando para que cada niño y niña tenga el espacio, el tiempo y la confianza para imaginar el mejor final posible para su propia historia.
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Publicación de la nota de prensa sobre la actividad con la ONG Coloria.